7:45 PM on Sunday 12th February 2012
Descontento social en Grecia, revolución en Europa
Los diputados griegos tienen que pronunciarse, al cierre de este domingo, sobre el nuevo paquete de medidas de austeridad que le exigen la Unión Europea y el FMI a cambio de un nuevo préstamo que evite la quiebra financiera del país. Una parte de los parlamentarios duda ante los sacrificios que nuevamente tendrán que hacer los griegos.


“Ha llegado la hora de la verdad”. La frase es del ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, quien adoptó un tono voluntariamente solemne y grave a pocas horas del debate de este domingo en el parlamento. Los diputados han sido convocados para una doble tarea: aprobar la anulación de 50% de la deuda en manos de los bancos privados y votar un nuevo plan de austeridad. De ese voto depende el que se le conceda a Grecia un nuevo préstamo de 130.000 millones de euros.
Los nuevos sacrificios son draconianos y ya le han costado al Primer Ministro Lukas Papademos la dimisión de varios miembros de su gabinete, que agrupa a los socialdemócratas del Pasok y a los conservadores de Nueva Democracia. El plan de rigor implica el recorte en un 22% del salario mínimo y el despido de 150.000 funcionarios en los próximos tres años.
Con una batalla campal en la calle, bajo los ojos trémulos de Europa y la amenaza de Berlín, después de meses de negociaciones erráticas y todos los ultimatos burlados, los parlamentarios griegos discuten ahora para votar el plan de rescate que debe salvar a Grecia de una quiebra desordenada y garantizar su permanencia en el euro. Fuera del Parlamento, cargas policiales y cócteles molotov. La policía plagaba la legendaria plaza de Syntagma de Atenas de gases lacrimógenos para ahuyentar a las decenas de miles de manifestantes que clamaban contra los recortes sociales que conlleva ese salvamento económico.
Eran 25.000, según la policía; 100.000, según fuentes de los organizadores que citó Efe, pero era sobre todo una masa descomunal que, con el insoportable gas que abrasa la cara, se desparramó por las calles adyacentes de Syntagma. Se repitieron escenas de los últimos días, carreras, gritos y las tiendas y cafés bajando las persianas a toda prisa, solo que ayer había más gente, mucha más gente, y miles de agentes desplegados por toda la ciudad.






Grupos de manifestantes han prendido fuego a una docena de edificios en las avenidas Stadiu y Aeolu, incluidos dos cines, además de a sedes bancarias y varias cafeterías de grandes marcas, sin que los bomberos diesen abasto para apagarlos.
Por el momento, hay más de cincuenta heridos, de los cuales unos 40 son policías, informaron los medios griegos. Un portavoz policial ha informado a Efe de que, por el momento, se han producido 22 arrestos.
Los enfrentamientos prendieron cuando el cantante Mikis Theodorakis, uno de los convocantes de la protesta junto a los sindicatos, pidió a la policía que le permitieran subir a las escaleras del Parlamento para dirigirse a las masas, los antidisturbios arrojaron gases lacrimógenos a los miles de personas concentradas en la Plaza Sintagma, “sin que mediase provocación”, según testigos presenciales.
Un amigo del cantante, de 86 años, denunció en declaraciones a Radio Real FM que se trató de “un intento de asesinato” y que la policía disparó el gas hacia Theodorakis.
Grecia inauguró el club de los malditos del euro hace dos años, cuando reveló que sus cuentas públicas eran de cartón piedra, su agujero económico mayor a lo revelado y que, en fin, no podía pagar sus deudas. Un país pequeño, de 11 millones de habitantes y apenas el 2% del producto de toda la zona euro, esta noche tiene a Europa en vilo. Otras manifestaciones marchaban en otros puntos de la ciudad para protestar por las condiciones de austeridad que piden Europa y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para liberar el segundo rescate, de 130.000 millones, aunque puede incrementarse en 15.000.
fuente texto: http://economia.elpais.com/economia/2012/02/12/actualidad/1329075765_255269.html

